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Tormenta Rachel deja ocho edificios declarados inseguros en Long Beach tras varios días de oleaje destructivo
LONG BEACH, California. — Cuatro días de oleaje destructivo asociado con los remanentes de la tormenta tropical Rachel han dejado al menos ocho edificios declarados inseguros en la península de Long Beach, donde la fuerza del océano ha destruido partes del paseo marítimo, erosionado los cimientos de viviendas y obligado a evacuar sectores residenciales.
Las autoridades municipales confirmaron que ocho edificios situados junto al paseo marítimo recibieron etiquetas rojas de seguridad, una clasificación que prohíbe su ocupación debido a los daños estructurales o al peligro que representan.
Las restricciones afectan a 13 direcciones individuales, ya que algunas estructuras contienen varias unidades residenciales. Otro edificio recibió una etiqueta amarilla, que indica limitaciones para su utilización.
El número de propiedades afectadas podría aumentar a medida que los inspectores completen las evaluaciones.
La emergencia se concentra especialmente en las viviendas próximas a Seaside Walk, donde las olas han golpeado directamente las estructuras durante varios días consecutivos.
Las olas están erosionando los cimientos de las viviendas
Uno de los mayores peligros no se encuentra únicamente en los daños visibles de las fachadas, puertas y ventanas.
La fuerza del agua está retirando la arena que sostiene algunas edificaciones, un proceso que puede comprometer la estabilidad de sus cimientos.
Cada nueva marea alta incrementa el riesgo de que las estructuras pierdan soporte y sufran desplazamientos o colapsos parciales.
Las imágenes registradas durante el fin de semana muestran ventanas destruidas, puertas arrancadas y sectores de viviendas expuestos directamente al océano.
En una de las propiedades afectadas se observó una grieta que se extendía desde los cimientos hasta el techo, mientras que parte de la construcción parecía haberse desplazado.
Dan Fox, presidente de la Asociación de Ingenieros Estructurales del Sur de California, explicó que el impacto repetido de las olas puede arrastrar el suelo situado debajo de las edificaciones y debilitar sus estructuras de soporte.
Este tipo de erosión representa un riesgo especialmente grave en construcciones levantadas sobre terrenos arenosos.
Inspectores trabajan contra el tiempo entre las mareas altas
Los equipos municipales enfrentan dificultades para evaluar los daños porque las condiciones del océano dejan períodos muy reducidos para ingresar de manera segura a las zonas afectadas.
Durante la mañana del lunes, los inspectores aprovecharon un intervalo entre la marea alta del domingo por la noche y la siguiente subida del nivel del mar, prevista alrededor de las 10 de la mañana.
El objetivo era determinar si otras viviendas debían recibir etiquetas rojas y quedar oficialmente fuera de uso.
Las autoridades también esperaban disponer de otro breve período de trabajo antes de la marea alta del lunes por la noche.
Sin embargo, el oleaje persistente, la inestabilidad del terreno y los daños acumulados dificultan las inspecciones.
Las evaluaciones deberán continuar conforme mejoren las condiciones de seguridad.
Mantienen evacuaciones obligatorias en sectores de Long Beach
Las autoridades mantienen una orden de evacuación obligatoria para viviendas situadas en sectores de Seaside Walk, especialmente en las inmediaciones de las calles 64 y 65.
La medida busca proteger a los residentes ante la posibilidad de nuevos daños estructurales y la entrada de agua a las propiedades.
El acceso vehicular a partes de la península también ha sido restringido para facilitar las labores de emergencia y evitar la presencia de visitantes en áreas peligrosas.
La ciudad ha pedido a la población respetar los cierres y no intentar ingresar a edificios declarados inseguros.
Una etiqueta roja significa que la estructura no puede ocuparse hasta que las autoridades determinen que reúne las condiciones necesarias de seguridad.
Una etiqueta amarilla, por su parte, establece restricciones de acceso o utilización dependiendo de los daños encontrados.
Estas clasificaciones pueden modificarse después de nuevas inspecciones.
El paseo marítimo sufrió daños importantes
Además de las viviendas, el oleaje ha destruido partes del histórico paseo marítimo de madera de Long Beach.
La fuerza del agua levantó y arrancó secciones de la estructura, dejando sectores inaccesibles y reduciendo la protección que ofrecía frente al avance del océano.
Los equipos de emergencia han trabajado para reforzar las áreas comprometidas mediante sacos de arena, barreras temporales y reparaciones urgentes.
Sin embargo, algunas de las bermas de arena construidas para proteger las viviendas fueron arrastradas completamente por las olas.
El deterioro del paseo marítimo también ha aumentado la exposición de propiedades cercanas, que ahora reciben directamente el impacto del oleaje.
Las autoridades consideran que los daños requerirán intervenciones más amplias que las reparaciones temporales.
Residentes describen una situación sin precedentes
Vecinos de la península han expresado preocupación por la rapidez con la que se ha deteriorado la costa.
Algunos residentes aseguran que, aunque están acostumbrados a preparar sus viviendas con sacos de arena durante períodos de oleaje intenso, nunca habían presenciado daños de esta magnitud.
Gabriella Holt, residente de Long Beach desde hace 12 años, relató que la erosión ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de las construcciones levantadas sobre arena.
Otros vecinos describieron escenas de puertas y ventanas destruidas, daños en los accesos y viviendas que podrían perder estabilidad.
La incertidumbre también afecta a propietarios que todavía no saben si podrán regresar a sus hogares o cuánto costarán las reparaciones.
Las autoridades no han divulgado una cifra definitiva de pérdidas económicas correspondiente a las ocho estructuras declaradas inseguras.
Rachel continúa causando efectos después de debilitarse
Aunque Rachel perdió sus características de tormenta tropical, el oleaje generado por el sistema continuó afectando la costa del sur de California.
Los efectos marítimos de una tormenta pueden mantenerse incluso después de que el fenómeno se debilita o se desplaza lejos de una zona.
En Long Beach, la combinación de olas fuertes, mareas elevadas y erosión acumulada ha provocado daños especialmente severos.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió sobre el riesgo de inundaciones costeras en sectores vulnerables del litoral del sur de California.
La situación también ha afectado a otras comunidades costeras, incluidas zonas de Newport Beach, donde las autoridades adoptaron medidas preventivas y restricciones temporales de acceso a playas y muelles.
No obstante, la península de Long Beach figura entre las áreas donde se han registrado daños estructurales más importantes.
Las tormentas anteriores agravaron la vulnerabilidad costera
La costa de Long Beach ya había sufrido daños durante episodios anteriores de oleaje intenso.
Las tormentas registradas desde septiembre habían debilitado partes del paseo marítimo y reducido las barreras naturales de arena que protegen las propiedades.
La llegada del oleaje asociado con Rachel encontró sectores de la costa que todavía no se habían recuperado completamente.
Esto permitió que las olas alcanzaran con mayor facilidad viviendas e infraestructuras situadas cerca del océano.
La acumulación de daños representa uno de los principales desafíos para las autoridades municipales.
Las reparaciones deberán considerar tanto los desperfectos actuales como la necesidad de reforzar la protección costera frente a futuros episodios de oleaje extremo.
La ciudad prepara trabajos de recuperación
Las autoridades de Long Beach han anunciado medidas de emergencia para estabilizar los sectores afectados.
Entre las actuaciones previstas figuran la reparación de estructuras dañadas, el refuerzo de barreras de protección y la reposición de arena en áreas donde la erosión ha dejado expuestas las viviendas.
Los equipos municipales también trabajan en la evaluación del paseo marítimo y de las defensas costeras.
La recuperación podría prolongarse durante semanas o meses, dependiendo de la magnitud de los daños y de las condiciones meteorológicas.
Las autoridades han señalado que podrían necesitar apoyo adicional para financiar las obras más importantes.
Mientras tanto, las medidas temporales buscan reducir el riesgo inmediato para las viviendas que permanecen en pie.
¿Qué deben hacer los residentes de las zonas afectadas?
Las autoridades recomiendan a quienes viven cerca de la costa mantenerse atentos a las órdenes de evacuación y a las restricciones de acceso.
También insisten en evitar el paseo marítimo y las áreas donde el terreno haya perdido estabilidad.
Una vivienda que aparentemente conserva sus paredes y techo puede presentar daños importantes en sus cimientos después de varios días de erosión.
Por esa razón, los propietarios no deben interpretar la ausencia de daños visibles como una garantía de seguridad.
Las inspecciones estructurales serán fundamentales para determinar qué edificios pueden volver a ocuparse y cuáles necesitan reparaciones mayores.
Los residentes de inmuebles con etiquetas rojas deberán esperar la autorización correspondiente antes de regresar.
Continúa la evaluación de los daños
Hasta este lunes 12 de octubre, las autoridades habían identificado ocho edificios con etiquetas rojas, correspondientes a 13 direcciones, y otro con etiqueta amarilla.
Las cifras podrían modificarse conforme avancen las inspecciones.
La prioridad de los equipos de emergencia sigue siendo proteger a los residentes, evaluar la estabilidad de las viviendas y reforzar los sectores más vulnerables del litoral.
El alcance definitivo de los daños dependerá también de cómo evolucione el oleaje durante las próximas mareas altas.
Cierre: Los remanentes de la tormenta tropical Rachel han dejado una situación crítica en la península de Long Beach. Ocho edificios fueron declarados inseguros y varias viviendas presentan daños que podrían comprometer sus cimientos. Mientras continúan las evacuaciones y las inspecciones, la ciudad enfrenta el desafío de estabilizar su costa y evitar que nuevas mareas agraven la destrucción.
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