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CDC advierten sobre bacterias resistentes a los medicamentos: más de 50.000 muertes anuales asociadas a estas amenazas en Estados Unidos

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ATLANTA, GEORGIA. — Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advirtieron que los microorganismos resistentes a los medicamentos representan una amenaza creciente para la salud pública y pueden provocar infecciones difíciles de tratar, hospitalizaciones prolongadas y complicaciones potencialmente mortales.

El organismo federal publicó el 27 de octubre su informe actualizado Antimicrobial Resistance Threats Report 2026, la evaluación más completa que ha realizado hasta ahora sobre el impacto de la resistencia antimicrobiana en Estados Unidos.

Según las estimaciones del informe, los microorganismos incluidos en la evaluación provocan aproximadamente 9,7 millones de infecciones y 50.800 muertes cada año en el país.

La cifra incluye bacterias y hongos resistentes a los tratamientos, así como infecciones por Clostridioides difficile, una bacteria que no suele ser resistente a los medicamentos, pero cuya propagación está relacionada con factores que también impulsan la resistencia antimicrobiana.

Si se consideran exclusivamente las infecciones resistentes a los medicamentos, los CDC estiman más de 9,3 millones de infecciones y más de 39.000 fallecimientos anuales.

La agencia considera que estas cifras demuestran la necesidad de fortalecer la prevención, mejorar el uso de antibióticos y desarrollar nuevos tratamientos.
¿Qué es la resistencia antimicrobiana?
La resistencia antimicrobiana ocurre cuando microorganismos como bacterias y hongos desarrollan mecanismos que les permiten sobrevivir a medicamentos diseñados para eliminarlos o detener su crecimiento.

Cuando esto sucede, tratamientos que normalmente funcionan pueden perder efectividad.

Una infección que antes podía resolverse con un antibiótico común puede requerir medicamentos diferentes, tratamientos más prolongados o atención hospitalaria.

En casos graves, las opciones disponibles pueden ser muy limitadas.

Es importante aclarar que no es el cuerpo humano el que se vuelve resistente a los antibióticos, sino los microorganismos que causan las infecciones.

La resistencia puede desarrollarse mediante cambios genéticos y propagarse entre microorganismos.

El uso innecesario o inadecuado de medicamentos antimicrobianos puede favorecer la supervivencia y expansión de los organismos resistentes.
Más de 50.000 muertes anuales asociadas a estas amenazas
El informe de los CDC presenta una estimación de 50.800 fallecimientos anuales asociados al conjunto de microorganismos estudiados.

Sin embargo, esa cifra requiere una explicación importante.

Los CDC calculan que las infecciones propiamente resistentes a los medicamentos provocan más de 39.000 muertes cada año.

Al incorporar las infecciones por Clostridioides difficile, el total alcanza aproximadamente 50.800 fallecimientos.

Esta última bacteria puede causar diarrea grave y complicaciones intestinales, especialmente después del uso de antibióticos.

Aunque sus infecciones no suelen ser resistentes al tratamiento, los CDC la incluyen por su estrecha relación con el uso de antimicrobianos y la prevención de infecciones.

Las cifras proceden de estimaciones epidemiológicas basadas principalmente en datos de 2023.

No representan un conteo de fallecimientos registrados durante 2026.
Los CDC identifican 19 amenazas para la salud pública
El informe examina 19 microorganismos o grupos de microorganismos clasificados según el nivel de amenaza que representan para la población.

La agencia utiliza tres categorías principales: urgente, grave y preocupante.

Cuatro amenazas fueron clasificadas como urgentes porque requieren intervenciones rápidas y sostenidas.

Otras 13 fueron catalogadas como graves, mientras dos quedaron en la categoría de preocupantes.

Adicionalmente, los CDC mantienen una lista de vigilancia con seis grupos de microorganismos cuyo impacto todavía no se conoce completamente.

La clasificación considera factores como la gravedad de las infecciones, la facilidad de transmisión, las posibilidades de prevención y la disponibilidad de tratamientos eficaces.
Candida auris, un hongo que preocupa a los hospitales
Una de las amenazas urgentes identificadas por los CDC es Candida auris.

Este hongo puede provocar infecciones graves, especialmente en personas que permanecen hospitalizadas o tienen sistemas inmunitarios debilitados.

También puede sobrevivir en superficies y equipos médicos, lo que dificulta su control dentro de los establecimientos sanitarios.

Algunas cepas presentan resistencia a varios medicamentos antifúngicos.

Los CDC han documentado un aumento importante de los casos durante los últimos años.

Las infecciones pueden afectar la sangre y otros órganos, especialmente en pacientes que requieren cuidados intensivos.

Sin embargo, encontrar Candida auris en una persona no significa necesariamente que tenga una infección activa.

Algunos pacientes pueden portar el hongo sin presentar síntomas, situación conocida como colonización.

Esto también requiere medidas de prevención para evitar su propagación.
Bacterias resistentes a antibióticos de última generación
Otras dos amenazas urgentes son las enterobacterias resistentes a carbapenémicos y Acinetobacter resistente a esos mismos antibióticos.

Los carbapenémicos forman parte de los medicamentos utilizados para tratar determinadas infecciones bacterianas graves.

Cuando las bacterias desarrollan resistencia a estos tratamientos, las alternativas disponibles pueden reducirse considerablemente.

Las enterobacterias incluyen microorganismos conocidos, como algunas variantes de Escherichia coli y Klebsiella.

Pueden causar infecciones urinarias, pulmonares y sanguíneas, entre otras.

Según el informe, las enterobacterias resistentes a carbapenémicos provocaron aproximadamente 14.878 infecciones en pacientes hospitalizados y 1.252 muertes atribuibles durante 2023.

La resistencia de Acinetobacter también representa una preocupación importante para unidades de cuidados intensivos y otros entornos hospitalarios.

Los pacientes que utilizan ventiladores, catéteres u otros dispositivos médicos pueden enfrentar un riesgo mayor de determinadas infecciones.
La gonorrea resistente también preocupa
La cuarta amenaza urgente identificada por los CDC es Neisseria gonorrhoeae resistente a los medicamentos.

Esta bacteria causa la gonorrea, una infección de transmisión sexual.

La resistencia preocupa porque puede reducir las opciones de tratamiento disponibles.

Los CDC estiman aproximadamente 787.000 infecciones por gonorrea resistente a medicamentos durante 2023.

Una infección no tratada puede provocar complicaciones reproductivas y otros problemas de salud.

Las autoridades recomiendan realizar pruebas cuando corresponda y seguir los tratamientos establecidos por profesionales sanitarios.

No debe suponerse que todos los casos de gonorrea son resistentes a todos los antibióticos.

La resistencia varía según el microorganismo y los medicamentos utilizados.
Una nueva amenaza relacionada con la meningitis
El informe de 2026 incorpora a Neisseria meningitidis resistente a medicamentos dentro de la categoría de amenazas graves.

Este microorganismo puede provocar meningitis e infecciones de la sangre.

La enfermedad meningocócica puede avanzar rápidamente y requiere atención médica urgente.

La inclusión en la nueva categoría refleja la preocupación de los CDC por la aparición de resistencia a determinados tratamientos.

A diferencia de algunas bacterias resistentes que circulan principalmente en hospitales, el meningococo puede transmitirse mediante contacto cercano y prolongado con secreciones respiratorias.

Esto hace especialmente importante la vigilancia en entornos comunitarios.

Las vacunas recomendadas contra la enfermedad meningocócica también desempeñan una función preventiva.
El problema también afecta a las residencias de adultos mayores
Aunque las infecciones resistentes pueden afectar a personas de cualquier edad, algunos pacientes presentan mayor vulnerabilidad.

Entre ellos se encuentran los adultos mayores, las personas con enfermedades crónicas, quienes reciben tratamientos que debilitan el sistema inmunitario y los pacientes hospitalizados durante períodos prolongados.

Los residentes de centros de atención a largo plazo también pueden enfrentar riesgos particulares.

En estos establecimientos, la proximidad entre pacientes y la necesidad frecuente de atención médica pueden facilitar la transmisión de algunos microorganismos.

Por eso, los CDC consideran fundamental mantener programas de prevención y control de infecciones en hospitales y residencias.

El uso adecuado de antibióticos y la limpieza de equipos médicos forman parte de las medidas esenciales.
Casi 12.000 millones de dólares en costos sanitarios
La resistencia antimicrobiana también representa una carga económica para el sistema sanitario estadounidense.

El informe estima que las infecciones asociadas con la atención médica incluidas en la evaluación generan costos sanitarios cercanos a los 12.000 millones de dólares anuales.

Estos gastos pueden incluir tratamientos prolongados, hospitalizaciones adicionales y atención especializada.

Las infecciones resistentes pueden obligar a utilizar medicamentos más costosos o difíciles de administrar.

También pueden requerir mayor vigilancia médica y procedimientos adicionales.

La agencia advierte que el impacto no se limita a los pacientes directamente afectados.

Los sistemas sanitarios deben destinar recursos importantes para prevenir brotes y controlar microorganismos resistentes.
¿Por qué preocupa a los especialistas?
La medicina moderna depende de tratamientos antimicrobianos eficaces.

Los antibióticos son fundamentales para combatir infecciones bacterianas que pueden aparecer después de cirugías, trasplantes y determinados tratamientos contra el cáncer.

Si aumenta la resistencia, algunos procedimientos médicos pueden volverse más complejos.

Los especialistas también advierten que desarrollar nuevos medicamentos requiere tiempo, investigaciones y recursos.

La Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos considera que el nuevo informe demuestra la necesidad de promover la investigación y mejorar los programas de uso responsable de antibióticos.

La organización pidió medidas para impulsar el desarrollo de nuevos tratamientos y fortalecer la prevención.
¿Están aumentando realmente las infecciones resistentes?
El nuevo informe presenta cifras superiores a las difundidas en evaluaciones anteriores.

Sin embargo, los CDC advierten que no es correcto comparar directamente todos los datos con los del informe de 2019.

La agencia modificó significativamente sus métodos de estimación, incorporó nuevas fuentes de información y amplió la definición de algunas categorías.

Por tanto, parte de las diferencias responde a una medición más completa, no necesariamente a un aumento real equivalente de las infecciones.

Los CDC sí identifican tendencias preocupantes en determinados microorganismos, entre ellos Candida auris.

La conclusión general es que la resistencia antimicrobiana continúa representando un problema importante y que algunas amenazas están aumentando.
También existen avances en la prevención
El informe incluye resultados positivos.

Los CDC redujeron la clasificación de Clostridioides difficile de amenaza urgente a grave.

La decisión refleja avances asociados con las medidas de prevención y control de infecciones.

Según la agencia, las tasas de infección disminuyeron en determinados períodos y posteriormente se mantuvieron relativamente estables.

Sin embargo, C. difficile continúa provocando una cantidad importante de enfermedades.

Para 2023, los CDC estimaron aproximadamente 412.504 infecciones y 11.339 fallecimientos asociados.

Estos resultados muestran que las estrategias de prevención pueden funcionar, pero necesitan mantenerse de manera constante.
¿Cómo pueden protegerse las personas?
Los CDC recomiendan utilizar antibióticos y antifúngicos únicamente cuando sean necesarios y siguiendo las indicaciones de profesionales sanitarios.

Los antibióticos no sirven para tratar infecciones virales como el resfriado común o la gripe.

Tomarlos cuando no están indicados puede favorecer la resistencia y causar efectos adversos.

También es importante mantener una higiene adecuada de manos, seguir las recomendaciones de vacunación y cuidar correctamente las heridas.

Las personas hospitalizadas pueden preguntar a sus equipos médicos qué medidas se están utilizando para prevenir infecciones.

Si una persona recibe un antibiótico, debe seguir las instrucciones de su profesional sanitario y no compartir medicamentos ni utilizar tratamientos sobrantes.
¿Qué están haciendo las autoridades?
Los CDC trabajan con departamentos de salud, hospitales, laboratorios y otras instituciones para identificar y contener infecciones resistentes.

La agencia mantiene programas de vigilancia que permiten detectar microorganismos emergentes y estudiar sus patrones de resistencia.

También promueve medidas de prevención y programas para mejorar la prescripción de antibióticos.

El informe de 2026 incorpora nuevas herramientas de consulta y datos destinados a facilitar el seguimiento de estas amenazas.

La vigilancia es especialmente importante porque algunos microorganismos pueden propagarse entre hospitales y otros centros sanitarios.
CIERRE
Los CDC advierten que los microorganismos resistentes a los medicamentos constituyen una amenaza importante para la salud pública de Estados Unidos.

Su nuevo informe estima más de 9,3 millones de infecciones resistentes y más de 39.000 muertes anuales. Cuando se incorpora Clostridioides difficile, el conjunto de amenazas evaluadas alcanza 9,7 millones de infecciones y 50.800 fallecimientos.

La agencia identifica cuatro amenazas urgentes y advierte sobre los riesgos para pacientes vulnerables y establecimientos sanitarios.

Aunque los datos muestran avances en la prevención de algunas infecciones, los especialistas consideran necesario reforzar la vigilancia, utilizar adecuadamente los medicamentos y desarrollar nuevos tratamientos.

PRECISIÓN EDITORIAL: El informe fue publicado el 27 de octubre de 2026 y utiliza estimaciones principalmente de 2023. La cifra de 50.800 muertes incluye C. difficile, que generalmente no es resistente a medicamentos. Los CDC también advierten que los cambios metodológicos impiden comparar directamente estas cifras con todas las estimaciones de 2019.

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