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Miles de personas renuncian a la ciudadanía estadounidense o dejan su residencia permanente: cifras de 2026 se acercan a niveles récord
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS. — Estados Unidos registra en 2026 uno de los niveles más elevados de expatriación de los últimos años, después de que el Departamento del Tesoro publicara una nueva lista de personas que perdieron la ciudadanía estadounidense o terminaron su condición de residentes permanentes de larga duración.
El informe más reciente, publicado en el Registro Federal el viernes 30 de octubre, contiene 1.331 nombres correspondientes a información recibida por las autoridades durante el trimestre terminado el 30 de septiembre.
Con esta actualización, el número acumulado de personas incluidas en las publicaciones de los tres primeros trimestres de 2026 alcanza las 4.574.
La cifra ha reavivado el debate sobre las razones que llevan a determinadas personas a romper formalmente sus vínculos de ciudadanía o residencia de larga duración con Estados Unidos.
Sin embargo, existe una distinción fundamental: los 4.574 nombres no corresponden exclusivamente a estadounidenses que renunciaron a su ciudadanía durante 2026.
El registro también incorpora a determinados antiguos residentes permanentes y refleja el momento en que el Tesoro recibió información sobre la pérdida de estatus, no necesariamente la fecha exacta en que ocurrió.
¿Cuántas personas aparecen en los registros de 2026?
Los recuentos publicados durante el año muestran una actividad elevada.
Período Personas incluidas
Enero a marzo 1.462
Abril a junio 1.781
Julio a septiembre 1.331
Total acumulado 4.574
El segundo trimestre fue el de mayor volumen hasta ahora, con 1.781 registros.
Durante el tercero, la cifra descendió a 1.331, aunque se mantuvo en niveles históricamente elevados.
Los datos proceden de las publicaciones trimestrales del Servicio de Impuestos Internos (IRS) en el Registro Federal.
Estas listas son una fuente oficial para observar la evolución de la expatriación, pero no permiten determinar por sí solas cuántas personas completaron una renuncia consular en cada trimestre.
Estados Unidos se aproxima a sus registros más altos
El año 2020 continúa siendo el punto de referencia reciente, con aproximadamente 6.700 nombres publicados en las listas de expatriación.
Otro año destacado fue 2016, cuando se registraron alrededor de 5.400 personas.
Con 4.574 nombres acumulados hasta septiembre, 2026 podría finalizar entre los años de mayor actividad si el último trimestre mantiene un volumen similar.
Una proyección puramente matemática, basada en el promedio de los primeros nueve meses, situaría el total anual cerca de 6.100 registros.
Sin embargo, esa cifra es una proyección, no un resultado oficial ni una garantía de que se alcanzará un nuevo récord.
El balance definitivo dependerá de la cuarta publicación trimestral y de los datos que reciba el Tesoro.
¿Quiénes aparecen en la lista federal?
La publicación del IRS se denomina Quarterly Publication of Individuals Who Have Chosen to Expatriate.
Incluye los nombres de personas cuya pérdida de ciudadanía estadounidense fue comunicada al Departamento del Tesoro durante el trimestre correspondiente.
Para los fines de esta publicación, también se incluye a determinados residentes permanentes de larga duración que han terminado su condición de residencia.
Esto significa que el conjunto de personas publicadas no representa una sola situación migratoria.
Una persona nacida en Estados Unidos que renuncia formalmente a su ciudadanía y un antiguo titular de residencia permanente pueden aparecer dentro de una misma estadística por razones legales diferentes.
Por ello, sería incorrecto afirmar que todos los incluidos en el registro eran ciudadanos estadounidenses que decidieron abandonar su nacionalidad.
Renunciar a la ciudadanía no es lo mismo que mudarse al extranjero
Millones de ciudadanos estadounidenses viven fuera del territorio nacional sin haber perdido su ciudadanía.
Mudarse a España, México, Canadá u otro país no implica automáticamente dejar de ser estadounidense.
Tampoco lo hace obtener una residencia en el extranjero o, en muchos casos, adquirir otra nacionalidad.
La renuncia formal a la ciudadanía estadounidense es un procedimiento jurídico específico que debe realizarse conforme a las normas federales.
De igual forma, dejar de vivir en Estados Unidos no significa necesariamente que una persona haya terminado su condición de residente permanente a efectos migratorios o fiscales.
La distinción es esencial para interpretar correctamente las estadísticas oficiales.
Las obligaciones fiscales internacionales son uno de los principales motivos
Uno de los factores que especialistas y organizaciones de estadounidenses residentes en el extranjero identifican con mayor frecuencia es la complejidad de las obligaciones fiscales.
Estados Unidos aplica un sistema que, en términos generales, exige a sus ciudadanos cumplir determinadas obligaciones tributarias federales aunque vivan fuera del país.
Esto puede obligar a personas residentes en Europa, América Latina u otras regiones a presentar declaraciones y reportes financieros estadounidenses, incluso cuando también cumplen obligaciones fiscales en sus países de residencia.
No significa necesariamente que deban pagar dos veces impuestos sobre todos sus ingresos.
Existen créditos fiscales, exclusiones y convenios que pueden reducir o evitar determinadas situaciones de doble tributación.
Sin embargo, la necesidad de cumplir con sistemas fiscales diferentes puede generar gastos de asesoría y dificultades administrativas.
Para algunas personas que llevan décadas viviendo fuera de Estados Unidos, estas obligaciones forman parte de los motivos para considerar la renuncia a su ciudadanía.
FATCA y las dificultades con los bancos extranjeros
Otro elemento importante es la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras, conocida como FATCA.
Aprobada en 2010 e implementada posteriormente, esta legislación establece obligaciones de información sobre determinadas cuentas y activos financieros de personas estadounidenses en el extranjero.
Los requisitos afectan a instituciones financieras y a contribuyentes comprendidos en la normativa.
Organizaciones que representan a estadounidenses residentes fuera del país han denunciado dificultades para abrir o mantener determinadas cuentas bancarias debido a las obligaciones de identificación y reporte.
Estas dificultades no afectan por igual a todas las personas ni significan que los bancos extranjeros tengan prohibido atender a ciudadanos estadounidenses.
No obstante, el cumplimiento de FATCA puede añadir trámites y costos.
Algunos especialistas consideran que esta carga administrativa contribuye a las decisiones de expatriación.
La política también influye, pero no explica todos los casos
La situación política estadounidense aparece entre las razones personales mencionadas por algunas personas que contemplan abandonar su ciudadanía.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el debate sobre el futuro del país han influido en las decisiones declaradas por determinados ciudadanos entrevistados en coberturas periodísticas.
Sin embargo, los registros del IRS no preguntan ni publican los motivos individuales de expatriación.
Por tanto, no existe evidencia suficiente para atribuir directamente las 4.574 inscripciones de 2026 a la administración Trump.
Algunas personas pueden actuar por razones fiscales o bancarias, otras por circunstancias familiares y otras por convicciones políticas.
Además, las decisiones pudieron haberse tomado mucho antes de que aparecieran sus nombres en la publicación federal.
La combinación de motivos varía entre individuos y no puede establecerse únicamente a partir del listado de expatriación.
El Gobierno redujo considerablemente el costo de renunciar
Uno de los cambios más importantes de 2026 entró en vigor el 13 de abril.
El Departamento de Estado redujo de 2.350 a 450 dólares la tarifa consular relacionada con el procesamiento de una solicitud de certificado de pérdida de nacionalidad estadounidense.
La reducción representa aproximadamente un 81 % respecto al importe anterior.
La medida restableció el nivel de la tarifa que se había aplicado inicialmente en 2010.
El Gobierno explicó que el cambio buscaba aliviar la carga económica de las personas que solicitan este trámite.
Durante años, organizaciones de estadounidenses en el extranjero habían cuestionado el elevado costo del procedimiento.
Sin embargo, todavía no puede determinarse qué proporción del aumento de los registros de 2026 responde directamente a esta reducción.
¿Por qué el trámite costaba 2.350 dólares?
Estados Unidos comenzó a cobrar una tarifa específica por este servicio en 2010.
Inicialmente era de 450 dólares.
En 2015, el Departamento de Estado aumentó el importe a 2.350 dólares, argumentando consideraciones relacionadas con los costos administrativos del servicio.
El incremento generó críticas entre organizaciones que representan a ciudadanos estadounidenses establecidos en otros países.
Algunas consideraban que una tarifa tan elevada suponía una barrera económica para ejercer la decisión de renunciar a la nacionalidad.
Después de años de cuestionamientos y procedimientos administrativos, el Departamento de Estado publicó en marzo de 2026 la normativa para reducir el importe.
La nueva tarifa entró en vigor en abril.
Esto no significa que la renuncia sea gratuita ni que el procedimiento pueda completarse automáticamente mediante un pago.
¿Cómo se renuncia oficialmente a la ciudadanía estadounidense?
La renuncia formal generalmente se realiza ante un funcionario diplomático o consular estadounidense en el extranjero.
El Departamento de Estado establece un procedimiento destinado a comprobar que la decisión sea voluntaria y que la persona comprenda sus consecuencias.
La tramitación incluye entrevistas, formularios y declaraciones formales.
La persona debe manifestar su intención de abandonar la nacionalidad y comprender los derechos que perderá.
Posteriormente, el Departamento de Estado debe revisar el expediente.
Cuando corresponde, emite un certificado de pérdida de nacionalidad.
La presentación de una solicitud no significa que la ciudadanía desaparezca inmediatamente ni que todas las peticiones sean aprobadas sin revisión.
Una decisión con consecuencias permanentes
El Departamento de Estado advierte que renunciar a la ciudadanía es una decisión de enorme importancia jurídica.
Una persona que pierde su nacionalidad estadounidense deja de disfrutar de los derechos asociados con esa condición.
Entre ellos se encuentran el derecho a utilizar un pasaporte estadounidense y el derecho automático a residir en Estados Unidos como ciudadano.
También puede perder determinadas protecciones consulares.
Si desea viajar nuevamente al país, deberá cumplir los requisitos migratorios aplicables a su nueva situación.
Además, si no posee otra nacionalidad, podría quedar en condición de apatridia.
Por esa razón, las autoridades consideran indispensable que quienes solicitan la renuncia comprendan completamente sus consecuencias.
Renunciar no elimina automáticamente todas las obligaciones tributarias
Otra cuestión fundamental es que perder la ciudadanía estadounidense no significa necesariamente que desaparezcan todas las obligaciones fiscales pendientes.
El IRS establece requisitos específicos para las personas que realizan el proceso de expatriación.
Entre ellos puede figurar la presentación del formulario 8854, utilizado para certificar el cumplimiento de obligaciones tributarias previas y declarar información relacionada con la expatriación.
Determinadas personas también pueden estar sujetas a un impuesto de salida si cumplen los criterios legales correspondientes.
Estas reglas dependen de factores como el patrimonio, el historial tributario y la situación de cumplimiento fiscal.
No todas las personas que renuncian a su ciudadanía deben pagar automáticamente ese impuesto.
El tratamiento concreto requiere evaluar las circunstancias y la legislación aplicable.
¿Qué ocurre con los residentes permanentes?
El registro federal también incluye a determinadas personas que tuvieron una tarjeta de residencia permanente, conocida como green card.
La legislación tributaria establece criterios especiales para los residentes de larga duración.
En términos generales, pueden aplicarse reglas de expatriación a quienes fueron residentes permanentes legales durante al menos ocho de los últimos quince años fiscales, aunque existen precisiones y excepciones legales.
Cuando estas personas terminan su residencia, pueden quedar sujetas a determinadas obligaciones de información y, según sus circunstancias, a normas tributarias sobre expatriación.
Este proceso no debe confundirse con la renuncia a la ciudadanía.
Una persona que abandona una residencia permanente no necesariamente ha sido ciudadana estadounidense.
La inclusión de ambos grupos en el registro ayuda a explicar por qué el número publicado no puede tratarse como una cifra exclusiva de renuncias de nacionalidad.
¿Qué significa para los estadounidenses que viven en España y América Latina?
Los datos tienen especial relevancia para las comunidades estadounidenses residentes fuera del país.
En España, México, Venezuela y otros países de América Latina existen ciudadanos estadounidenses que desarrollan su vida personal y profesional en el extranjero.
Algunos poseen doble nacionalidad y otros mantienen vínculos familiares, económicos o patrimoniales con Estados Unidos.
Las obligaciones fiscales y los requisitos bancarios pueden generar consultas sobre las consecuencias de conservar o abandonar la ciudadanía.
Sin embargo, la publicación de las listas no modifica automáticamente los derechos de estas comunidades.
Tampoco significa que las personas con doble nacionalidad estén obligadas a escoger una de ellas.
Cada situación está sujeta a las leyes de los países involucrados y a las circunstancias individuales.
Los datos no permiten concluir que exista una salida masiva de población
Aunque el aumento de los registros es significativo en términos históricos, es importante observar su dimensión.
Estados Unidos cuenta con cientos de millones de ciudadanos y residentes.
Los 4.574 nombres incluidos durante los primeros nueve meses representan una cantidad limitada en comparación con la población total del país.
Además, una persona puede renunciar a su ciudadanía después de haber vivido muchos años en el extranjero.
Por tanto, los registros no demuestran que miles de residentes hayan abandonado físicamente Estados Unidos durante 2026.
Las publicaciones miden situaciones jurídicas y tributarias, no directamente movimientos migratorios.
¿Podría 2026 terminar con un nuevo récord?
El ritmo registrado durante los primeros nueve meses hace posible que 2026 cierre entre los años de mayor volumen de nombres publicados.
No obstante, para superar la referencia de aproximadamente 6.700 registros de 2020 sería necesario un cuarto trimestre considerablemente más elevado que cualquiera de los tres anteriores.
Los 1.331 registros del tercer trimestre muestran, además, que las cifras pueden variar de un período a otro.
Por ahora, la conclusión verificable es que el acumulado de 2026 se acerca a los niveles de años históricamente destacados.
La próxima publicación trimestral permitirá conocer el cierre anual.
Mientras tanto, las cifras deben interpretarse con sus limitaciones metodológicas y sin atribuir motivos individuales que los registros no contienen.
CIERRE
Estados Unidos acumula 4.574 nombres en sus listas federales de expatriación durante los tres primeros trimestres de 2026, una cifra que lo sitúa en camino de registrar uno de los años de mayor actividad de las últimas décadas.
Las publicaciones incluyen tanto pérdidas de ciudadanía estadounidense como terminaciones de residencia permanente de larga duración.
Las obligaciones fiscales internacionales, las dificultades bancarias y las decisiones personales o políticas figuran entre los factores identificados por especialistas, aunque no puede determinarse el motivo de cada caso a partir de los registros.
La reducción de la tarifa consular a 450 dólares también marcó un cambio importante este año.
El balance definitivo de 2026 se conocerá después de la publicación correspondiente al cuarto trimestre.
PRECISIÓN EDITORIAL: Las 4.574 personas corresponden a nombres incluidos en registros federales, no exclusivamente a renuncias de ciudadanía realizadas durante 2026. La información publicada por el Tesoro tampoco permite concluir que todas las decisiones estén relacionadas con Donald Trump o que todas las personas hayan abandonado físicamente Estados Unidos este año.
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