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Documentos desclasificados revelan que el CNI alertó de posibles entradas masivas en Ceuta un día antes de la crisis

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MADRID / CEUTA.— Documentos de inteligencia desclasificados por el Gobierno español revelan que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) detectó y comunicó, al menos un día antes, planes difundidos en redes sociales para realizar intentos coordinados de entrada irregular en Ceuta, antes de que más de 70.000 personas cruzaran desde Marruecos durante la crisis del 30 y 31 de julio de 2026.

La información forma parte de 40 informes, alertas y comunicaciones correspondientes al mes de julio que La Moncloa hizo públicos el miércoles 9 de septiembre, después de semanas de presión política para esclarecer cuánto sabía el Estado antes de la mayor llegada migratoria registrada en la ciudad autónoma.

Los documentos confirman que existieron avisos previos. Pero también establecen una distinción fundamental: el CNI identificó el riesgo de intentos colectivos de cruce, pero no anticipó que decenas de miles de personas terminarían atravesando la frontera en cuestión de horas.

El aviso llegó el 29 de julio

Uno de los documentos más relevantes es una nota urgente del CNI fechada el 29 de julio a las 18:26, dirigida a los servicios de inteligencia marroquíes DGST y DGED.

La comunicación advertía de planes que circulaban en redes sociales para intentar entrar en Ceuta y Melilla al día siguiente, coincidiendo con la celebración del Día del Trono en Marruecos. Las convocatorias contemplaban cruces tanto por las vallas fronterizas como por mar.

El CNI consideró posible que los organizadores aprovecharan la festividad marroquí y el despliegue de las fuerzas de seguridad de ese país en otros lugares.

También hubo un mensaje a la Delegación del Gobierno

Horas antes de la nota formal enviada a Marruecos, un agente del CNI había mantenido una comunicación por WhatsApp con la oficina de la Delegación del Gobierno en Ceuta.

A las 13:52 del 29 de julio, el agente informó de un llamamiento en redes sociales para un “asalto por valla y mar” previsto para el día siguiente.

También señaló que dos grupos utilizados para difundir las convocatorias reunían aproximadamente 180.000 seguidores.

Esa cifra necesita contexto: 180.000 no era una estimación del CNI sobre cuántas personas cruzarían la frontera. Era el número agregado de seguidores o integrantes de los grupos de redes sociales donde circulaban los mensajes. El propio presidente Pedro Sánchez ha destacado esa diferencia.

La Guardia Civil también recibió información

El mismo 29 de julio, el CNI contactó con una unidad de información de la Guardia Civil.

Según las comunicaciones desclasificadas, el servicio de inteligencia transmitió que tenía conocimiento de intentos previstos tanto a nado como sobre la valla, promovidos mediante grupos de Facebook y WhatsApp. Posteriormente se produjo una llamada entre ambos organismos.

Los documentos demuestran, por tanto, que la información no permaneció exclusivamente dentro del CNI: hubo comunicaciones con la Delegación del Gobierno, la Guardia Civil y los servicios de inteligencia marroquíes.

El CNI ya advertía que la presión migratoria estaba aumentando

Los avisos del día 29 tampoco aparecieron de manera aislada.

Una nota del CNI del 27 de julio ya analizaba el aumento de la inmigración irregular y señalaba una creciente presión sobre Ceuta y Melilla. La documentación posterior muestra que los distintos organismos de seguridad venían siguiendo un incremento de llegadas por mar durante los días anteriores.

Reuters señala que desde el 25 de julio ya se estaba desarrollando una situación de fuerte presión en Ceuta y que aproximadamente 1.700 personas habían llegado por mar antes del episodio masivo.

Después llegaron más de 70.000 personas

El escenario cambió drásticamente el 30 de julio.

Más de 70.000 personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta durante la crisis de los días 30 y 31, según cifras manejadas posteriormente por el Gobierno español y agencias internacionales. Algunas estimaciones han situado el volumen por encima de 72.000.

Miles llegaron nadando, bordeando los espigones o atravesando puntos de la frontera terrestre.

La magnitud de la movilización desbordó temporalmente la capacidad operativa y humanitaria de una ciudad que tiene una población residente de poco más de 80.000 habitantes.

Sánchez: sí había señales, pero no permitían prever esa magnitud

El presidente Pedro Sánchez ha defendido que las comunicaciones previas no equivalían a una advertencia de que más de 70.000 personas estaban a punto de entrar en Ceuta.

En su comparecencia del 3 de septiembre, Sánchez sostuvo que los informes anteriores describían el aumento de cruces y contenían advertencias rutinarias, pero ninguno indicaba la escala o probabilidad de lo que finalmente sucedió.

Tras la publicación de los documentos, el CNI también reconoció que no anticipó la magnitud ni la naturaleza del fenómeno.

Por ello, las dos afirmaciones pueden coexistir: hubo avisos concretos sobre convocatorias para intentar entrar en Ceuta, pero no una predicción de una movilización superior a 70.000 personas.

El delegado del Gobierno rechaza que el WhatsApp fuera una alerta formal

El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, también ha defendido su actuación.

Este jueves sostuvo que el mensaje del CNI formaba parte de una conversación habitual entre organismos y que no constituyó una alerta formal del servicio de inteligencia. Afirmó además que la existencia de convocatorias en redes sociales ya era conocida por las autoridades.

Según Pérez Triano, los avisos de inteligencia considerados de especial gravedad siguen canales formales distintos.

La controversia se concentra ahora precisamente en esa cuestión: aunque la información circuló antes de la crisis, se debate si fue valorada con suficiente importancia y si debió provocar un despliegue preventivo mayor.

El Gobierno había dicho previamente que no recibió una advertencia extraordinaria

Los nuevos documentos han intensificado las críticas porque Sánchez había declarado el 3 de septiembre que el Gobierno no recibió una alerta extraordinaria que anticipara lo ocurrido.

La documentación ahora publicada muestra que sí existieron comunicaciones específicas sobre planes para cruzar el día 30, incluso indicando la posibilidad de hacerlo por tierra y por mar.

La posición del Ejecutivo es que eso no contradice su explicación porque los servicios de inteligencia no anticiparon la dimensión real de la crisis.

La oposición sostiene lo contrario y acusa al Gobierno de minimizar información que debería haber provocado una respuesta mayor.

Marruecos también estaba advertido

Los papeles del CNI introducen otra cuestión políticamente sensible.

La inteligencia española envió directamente a los servicios marroquíes DGST y DGED la nota del 29 de julio que advertía sobre los planes difundidos en redes.

Eso demuestra que Marruecos conocía al menos la existencia de convocatorias para intentar atravesar la frontera.

Pero conocer una convocatoria no demuestra que el Gobierno marroquí organizara o facilitara deliberadamente la movilización.

Un informe posterior habló de pasividad marroquí

Cuando la entrada masiva ya estaba en marcha, el análisis español se volvió mucho más crítico.

Una nota del CNI del 30 de julio señaló que no se observaba una respuesta proactiva suficiente de las autoridades marroquíes cuando se perdió el control de la situación, más allá del despliegue de algunas unidades antidisturbios.

El documento consideraba altamente probable que Marruecos no estuviera promoviendo activamente la oleada, pero describía su actuación hasta ese momento como negligente y pasiva.

El mismo análisis indicaba que durante la noche anterior ya había numerosas personas esperando para entrar al agua y que varios centenares habían conseguido cruzar nadando.

Marruecos rechaza las acusaciones

Este jueves, el Ministerio de Exteriores marroquí respondió públicamente a la controversia.

Rabat rechazó cualquier acusación de que hubiera participado en la organización o facilitación de la entrada masiva y afirmó que no existe evidencia que establezca la implicación de las autoridades marroquíes.

Marruecos también acusó a sectores políticos españoles de intentar utilizar al país como responsable de una disputa interna antes de las próximas elecciones españolas.

El gobierno marroquí recordó además que mantiene cooperación con España en seguridad, migración y otras áreas, y aseguró que está dispuesto a readmitir a ciudadanos marroquíes que hayan entrado irregularmente.

No existe por ahora prueba concluyente de que Marruecos organizara la crisis

El papel de Marruecos continúa siendo una de las principales incógnitas.

Sánchez ha dicho que España no dispone actualmente de evidencia suficiente para concluir que Rabat organizó la operación, pese a los informes que cuestionan la respuesta de las fuerzas marroquíes durante aquellas horas.

Por tanto, no sería correcto presentar como hecho probado que Marruecos abrió deliberadamente la frontera o dirigió la entrada de migrantes.

Sí está documentado que fue advertido previamente y que distintos informes españoles cuestionaron posteriormente la actuación de sus fuerzas de seguridad.

La tragedia dejó decenas de muertos

La dimensión humana de la crisis sigue siendo objeto de recuentos diferentes.

Un informe entregado por la Guardia Civil a la Audiencia Nacional confirmó 82 fallecidos vinculados al lado español, aunque indicó que aparecieron posteriormente otros cuerpos cuya relación con el episodio todavía debía determinarse.

La organización Caminando Fronteras contabilizó 141 muertes entre ambos lados de la frontera, incluidas 78 en territorio español y 63 en Marruecos, a partir de trabajo con familias y comunidades. Esa cifra es un recuento de una ONG y no un balance oficial consolidado conjunto de España y Marruecos.

Las causas reportadas incluyen ahogamientos y muertes por aplastamiento durante la concentración masiva de personas.

Miles todavía permanecen en Ceuta

Aunque la mayoría de quienes cruzaron regresó posteriormente a Marruecos, la crisis no ha terminado.

Autoridades locales citadas por Reuters indican que miles de personas, entre ellas menores no acompañados, continúan en Ceuta y que parte de ellas permanece en campamentos improvisados, calles o playas.

El Gobierno español afirmó en agosto que entre el 90% y el 95% de quienes entraron inicialmente había regresado a Marruecos en las primeras etapas de la respuesta.

Las diferencias entre los balances oficiales y locales siguen dificultando establecer una cifra única de personas que permanecen actualmente en la ciudad.

Una sentencia del Supremo aparece repetidamente en los informes

Los documentos también muestran preocupación previa por el efecto de una reciente sentencia del Tribunal Supremo español sobre las devoluciones de personas que llegan por mar.

Mensajes difundidos en Marruecos interpretaron la decisión como si España hubiera abierto una nueva vía para entrar y permanecer en territorio español.

El Gobierno ha insistido en que esa interpretación es falsa: la sentencia modificó el procedimiento aplicable a determinadas llegadas marítimas, pero no concede derecho a permanecer en España ni permite viajar automáticamente a la península o al resto de Europa.

Exteriores también ha aclarado que quienes entraron el 30 de julio no califican automáticamente para otros procesos de regularización.

La crisis está bajo investigación judicial

La actuación de las autoridades también está siendo examinada por la Audiencia Nacional.

La Guardia Civil entregó a la jueza María Tardón un informe sobre los dispositivos desplegados, los avisos previos, las operaciones de rescate y las víctimas. Ese documento reconoce que hubo comunicaciones anteriores sobre un aumento de la presión migratoria, aunque sostiene que ninguna anticipó una movilización del tamaño que finalmente ocurrió.

La investigación deberá ayudar a establecer con mayor precisión qué ocurrió antes, durante y después de la entrada masiva.

Qué revelan realmente los documentos

Los papeles desclasificados permiten establecer varios hechos con mayor precisión:

El CNI detectó convocatorias concretas antes del 30 de julio.
Informó a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil.
También envió una nota urgente a los servicios de inteligencia de Marruecos.
Los grupos identificados sumaban alrededor de 180.000 seguidores, pero esa cifra no era una predicción de cruces.
Ninguno de los documentos conocidos anticipó una entrada de más de 70.000 personas.
Una vez comenzada la crisis, informes españoles describieron una respuesta marroquí insuficiente.
Hasta ahora no existe evidencia pública concluyente de que Rabat organizara deliberadamente la movilización.

La desclasificación modifica el debate sobre la crisis de Ceuta sin resolverlo completamente.

Ya no puede afirmarse que no existió ninguna advertencia previa: los documentos muestran que el CNI detectó llamadas coordinadas para cruzar la frontera y las comunicó el día anterior tanto a autoridades españolas como marroquíes.

Pero tampoco demuestran que los servicios españoles supieran que más de 70.000 personas terminarían entrando en cuestión de horas.

La pregunta que queda ahora sobre la mesa es distinta: si existían indicios concretos de una movilización coordinada, ¿fueron evaluados y gestionados adecuadamente antes de que la situación desbordara la frontera?

Esa cuestión está alimentando una creciente disputa política en España y seguirá formando parte de la investigación sobre uno de los episodios migratorios más graves registrados en Ceuta.

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