Salud
Muertes por cáncer atribuibles al alcohol se duplicaron en EE.UU. en tres décadas, según nuevo estudio
MIAMI.— Las muertes por cáncer atribuibles al consumo de alcohol en Estados Unidos más que se duplicaron entre 1990 y 2023, según un nuevo estudio dirigido por investigadores del Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Miami.
El análisis estimó que las muertes anuales aumentaron de 11.361 en 1990 a 23.126 en 2023, un incremento superior al 100% durante poco más de tres décadas. Los resultados fueron publicados el 2 de septiembre en la revista científica revisada por pares The Lancet Regional Health – Americas.
La investigación, titulada Alcohol-attributable cancer mortality in the United States, 1990–2023: a secondary analysis of Global Burden of Disease data, utilizó información del proyecto Global Burden of Disease para analizar tendencias por tipo de cáncer, sexo, edad y ubicación geográfica.
No se trata únicamente del cáncer de hígado
Uno de los principales hallazgos es que la carga asociada al alcohol se extiende mucho más allá de las enfermedades hepáticas.
Los investigadores encontraron aumentos relacionados con cánceres colorrectales, de mama, esófago, páncreas y otros tumores, además del cáncer de hígado. La evidencia científica previa también establece una relación causal entre el consumo de alcohol y varios cánceres de boca, garganta, laringe, esófago, hígado, mama y colorrecto.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que existe un sólido consenso científico de que consumir bebidas alcohólicas puede causar cáncer y que, en general, el riesgo aumenta a medida que aumenta el consumo. Incluso niveles bajos de consumo están asociados con incrementos de riesgo para algunos cánceres.
Hombres y mayores de 55 años registraron la mayor carga
El nuevo análisis encontró que las tasas de mortalidad atribuible al alcohol fueron considerablemente superiores entre los adultos mayores.
En 2023, la tasa estimada fue de aproximadamente 19,2 muertes por cada 100.000 personas entre quienes tenían 55 años o más, frente a 2,4 por cada 100.000 entre adultos de 20 a 54 años.
También existió una marcada diferencia por sexo: aproximadamente 6,4 muertes por cada 100.000 hombres, frente a 2,1 por cada 100.000 mujeres.
Cáncer colorrectal destaca entre hombres más jóvenes
Los resultados también muestran que el problema no está limitado a personas mayores.
Entre los hombres de 20 a 54 años, el cáncer colorrectal fue la principal causa de muerte por cáncer atribuible al alcohol dentro de los tipos analizados.
Entre las mujeres de ese mismo grupo de edad, el cáncer de mama ocupó el primer lugar, mientras el cáncer colorrectal fue el segundo.
En los hombres de 55 años o más, el cáncer de hígado presentó la mayor tasa de mortalidad relacionada con alcohol, mientras que entre las mujeres mayores el cáncer de mama encabezó la lista.
El cáncer de hígado mostró uno de los mayores aumentos
El estudio analizó diez tipos específicos de cáncer además del conjunto de tumores.
El cáncer de hígado presentó el mayor incremento proporcional de mortalidad atribuible al alcohol durante el periodo estudiado, con un aumento estimado de 113,9%.
Sin embargo, los investigadores subrayan que uno de los aspectos más relevantes del estudio es precisamente que la asociación no termina en el hígado.
Chinmay Jani, autor correspondiente e investigador de la Universidad de Miami, señaló que el público conoce mucho menos la relación del alcohol con tumores como los de colon, esófago, mama y páncreas.
Washington D.C. registró la tasa más alta; Utah, la más baja
El estudio también encontró diferencias importantes dependiendo de dónde vivían las personas.
En 2023, Washington D.C. registró la tasa más alta de mortalidad por cáncer atribuible al alcohol, mientras que Utah tuvo la más baja, según el análisis.
Los investigadores analizaron los 50 estados y Washington D.C., ajustando las tasas por edad para hacer comparaciones entre poblaciones con distintas estructuras demográficas.
¿Cómo puede el alcohol contribuir al cáncer?
El vínculo biológico entre alcohol y cáncer está ampliamente documentado.
Cuando el organismo procesa el etanol, lo transforma en acetaldehído, una sustancia tóxica capaz de dañar ADN y proteínas. El consumo de alcohol también puede producir estrés oxidativo, afectar la absorción de determinados nutrientes y aumentar los niveles de hormonas como el estrógeno, mecanismo relevante para el cáncer de mama.
Además, el alcohol puede facilitar la absorción de otras sustancias cancerígenas. La combinación de alcohol y tabaco aumenta especialmente el riesgo de determinados cánceres de boca, garganta, laringe y esófago.
Alcohol está clasificado como carcinógeno humano
El alcohol está reconocido internacionalmente como un carcinógeno del Grupo 1, la categoría utilizada por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer cuando existe evidencia suficiente de que una sustancia puede causar cáncer en humanos.
Esta clasificación no significa que alcohol, tabaco o asbestos produzcan el mismo nivel de riesgo; el Grupo 1 describe la certeza de la evidencia de carcinogenicidad, no que todas esas exposiciones sean igualmente peligrosas.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos también considera el consumo de bebidas alcohólicas un carcinógeno humano conocido.
Cerca de 25.000 muertes por cáncer en 2019 fueron atribuidas al alcohol
Datos anteriores del Instituto Nacional del Cáncer estimaron que el alcohol fue responsable de aproximadamente 5% de los casos de cáncer y 4% de las muertes por cáncer en Estados Unidos en 2019.
Eso equivalía a casi 100.000 diagnósticos y 25.000 fallecimientos durante ese año.
Las cifras del nuevo estudio para 2023 —23.126 muertes— provienen de una metodología distinta basada en estimaciones de Global Burden of Disease, por lo que no deben interpretarse como un conteo directo obtenido simplemente de certificados de defunción.
¿Una bebida al día puede aumentar el riesgo?
Para ciertos cánceres, sí se ha observado un aumento del riesgo incluso con consumo bajo.
Según el Instituto Nacional del Cáncer, mujeres que consumen alrededor de una bebida alcohólica diaria presentan un riesgo mayor de cáncer de mama que aquellas que consumen menos de una bebida por semana.
Una bebida estándar en Estados Unidos contiene aproximadamente 14 gramos de alcohol puro, equivalente generalmente a 12 onzas de cerveza, 5 onzas de vino o 1,5 onzas de licor destilado de 80 grados.
Sin embargo, esto no significa que una persona que tome una bebida vaya necesariamente a desarrollar cáncer. Los estudios describen cambios estadísticos en el riesgo poblacional, que también depende de edad, genética, tabaquismo, antecedentes médicos y otras exposiciones.
El riesgo absoluto también importa
Los datos utilizados por el Instituto Nacional del Cáncer ayudan a poner el riesgo en perspectiva.
Entre 100 mujeres que consumen menos de una bebida por semana, aproximadamente 17 desarrollarían algún cáncer relacionado con alcohol a lo largo de su vida. La estimación aumenta a 19 entre quienes consumen una bebida diaria y a alrededor de 22 entre quienes consumen dos.
Para hombres, las estimaciones son aproximadamente 10 casos por cada 100 con menos de una bebida semanal, 11 con una bebida diaria y 13 con dos bebidas diarias.
Estas cifras representan riesgo estimado a nivel poblacional y no permiten predecir qué ocurrirá con una persona específica.
Un estudio de tendencias, no un registro individual de causas
Existe otra precisión fundamental al interpretar el nuevo trabajo.
Los investigadores realizaron un análisis observacional de tendencias poblacionales utilizando estimaciones del Global Burden of Disease. No examinaron individualmente cada una de las 23.126 muertes para determinar que el alcohol había causado directamente ese cáncer.
La metodología utiliza modelos epidemiológicos para calcular qué parte de la mortalidad puede atribuirse a un factor de riesgo en la población.
Por eso, una formulación más precisa es hablar de “muertes por cáncer atribuibles al alcohol” y no afirmar que cada uno de esos fallecimientos fue confirmado individualmente como causado por beber.
El consumo es un factor de riesgo modificable
Los autores destacan que, a diferencia de factores como la edad o algunas predisposiciones genéticas, el consumo de alcohol puede modificarse.
El investigador Gilberto Lopes, autor principal sénior del estudio, señaló que incluso cambios relativamente pequeños en el consumo pueden formar parte de una estrategia más amplia para reducir el riesgo de cáncer.
Los investigadores no plantean que reducir alcohol elimine completamente el riesgo de cáncer, sino que podría disminuir una exposición conocida y potencialmente prevenible.
La investigación aporta una nueva perspectiva sobre un problema que frecuentemente se asocia únicamente con enfermedad hepática: el alcohol está relacionado con una variedad mucho más amplia de cánceres y la mortalidad atribuible a su consumo ha crecido considerablemente en Estados Unidos.
El aumento de 11.361 muertes estimadas en 1990 a 23.126 en 2023 no demuestra por sí solo qué factores explican cada caso individual, pero sí documenta una creciente carga poblacional y refuerza décadas de evidencia que reconocen el alcohol como carcinógeno humano.
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