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Salud

Epidemia de ébola en Congo sigue creciendo pese a llegada de fondos, suministros y refuerzos internacionales

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KINSHASA.— La epidemia de ébola que golpea a la República Democrática del Congo continúa propagándose a un ritmo superior a la capacidad de respuesta sanitaria, pese a una creciente movilización de dinero, suministros médicos, centros de tratamiento y apoyo internacional.

El balance más reciente divulgado este miércoles por el Instituto Nacional de Salud Pública congoleño sitúa el brote en 6.757 casos confirmados y 3.267 muertes, con 71 nuevos contagios y 41 fallecimientos adicionales registrados en las últimas 24 horas. La tasa de letalidad se mantiene alrededor del 48%.

El reporte semanal de la Organización Mundial de la Salud, con datos consolidados hasta el 6 de septiembre, había contabilizado 6.686 casos y 3.226 muertes, confirmando una tendencia sostenida de crecimiento.

Es el peor brote de ébola registrado en Congo

La actual epidemia, declarada oficialmente el 15 de mayo de 2026, es la decimoséptima registrada en la República Democrática del Congo y ya constituye la mayor en la historia del país.

Está provocada por el virus Bundibugyo, una especie de orthoebolavirus menos frecuente que el virus del Ébola de Zaire asociado con brotes anteriores.

La enfermedad se ha extendido por seis provincias: Ituri, North Kivu, South Kivu, Haut-Uélé, Tshopo y Bas-Uélé, alcanzando decenas de zonas sanitarias. Ituri continúa siendo el principal epicentro.

Los CDC estadounidenses describen el brote como uno que se está propagando sustancialmente más rápido que epidemias anteriores. Superó los 1.000 casos confirmados en aproximadamente 40 días, mientras que el brote iniciado en Congo en 2018 tardó alrededor de 235 días en cruzar ese mismo umbral.

El problema ya no es solamente conseguir suministros

En las primeras etapas de la epidemia, una de las principales preocupaciones era la falta de dinero y materiales.

Desde entonces han comenzado a llegar recursos en cantidades importantes.

Estados Unidos anunció más de $512 millones en asistencia directa, además de apoyo para millones de controles sanitarios, más de 180 centros de salud y el envío de cerca de 300 toneladas métricas de suministros, según información del Departamento de Estado citada por The Washington Post.

Tanzania también ha entregado equipos e insumos médicos al gobierno congoleño para fortalecer la respuesta.

Pero la llegada de materiales no ha resuelto uno de los principales cuellos de botella: faltan personas capaces de convertir esos recursos en vigilancia, rastreo de contactos, aislamiento y tratamiento efectivo sobre el terreno.

La OMS dice que faltan unos 5.000 trabajadores sanitarios

La OMS calcula que la operación necesitaría alrededor de 9.000 trabajadores de salud, aproximadamente 5.000 más de los disponibles actualmente.

La respuesta ha conseguido habilitar cerca de 1.400 camas en 59 centros, pero se necesitan alrededor de 1.600 camas adicionales para acercarse a la capacidad requerida.

Construir y operar esa infraestructura es costoso.

Según cifras de la OMS citadas por Reuters, un centro de tratamiento de 50 camas puede costar aproximadamente $500.000, mientras cada utilización completa de determinados equipos de protección personal puede rondar los $25.

El organismo busca movilizar alrededor de $1.300 millones para los próximos seis meses de respuesta.

Hay dinero, pero faltan organizaciones capaces de operar en el terreno

Otra dificultad es que el financiamiento internacional no se traduce automáticamente en personal experimentado disponible.

La OMS sostiene que los recortes previos a la cooperación internacional dejaron a numerosas organizaciones humanitarias con menor capacidad para desplegar grandes equipos.

Luca Fontana, funcionario técnico de la OMS, explicó que actualmente existen apenas cinco o seis organizaciones con capacidad suficiente para asumir determinadas operaciones de gran escala dentro del brote.

En algunos lugares, autoridades sanitarias congoleñas han tenido que asumir directamente la administración de centros cuando organizaciones internacionales no disponen de personal suficiente.

El rastreo de contactos sigue dejando vacíos

Detener el ébola depende en gran medida de encontrar rápidamente a todas las personas que estuvieron en contacto con un paciente infectado y observarlas durante el periodo en que podrían desarrollar síntomas.

Pero ese proceso continúa siendo incompleto.

La OMS informó que, al 6 de septiembre, alrededor del 85% de los contactos identificados estaban bajo seguimiento.

El problema es que las autoridades sospechan que existen numerosas cadenas de transmisión que todavía no han sido identificadas.

Análisis recientes han encontrado que una proporción importante de nuevos pacientes no figura previamente entre los contactos conocidos, señal de que el virus continúa circulando fuera del alcance de los equipos de vigilancia.

Conflicto armado dificulta llegar a comunidades enteras

La epidemia se concentra en una de las regiones más complejas de África.

El este de Congo lleva años afectado por enfrentamientos entre grupos armados, desplazamientos masivos de población, pobreza y deterioro de la infraestructura sanitaria.

La inseguridad impide en ocasiones que equipos médicos lleguen a determinadas comunidades y dificulta transportar muestras, pacientes y suministros.

La movilidad de trabajadores mineros, comerciantes y familias desplazadas también facilita que el virus atraviese rápidamente zonas de salud y provincias.

Ataques y desconfianza complican los entierros seguros

Los cuerpos de personas fallecidas por ébola pueden seguir siendo altamente infecciosos.

Por eso, uno de los elementos fundamentales para detener la transmisión es realizar entierros seguros y dignos que eviten el contacto directo con fluidos corporales.

Pero equipos de entierro han enfrentado hostilidad y ataques de familiares y comunidades que desconfían de las autoridades sanitarias o quieren mantener determinadas prácticas funerarias tradicionales.

La situación empeora cuando existe desinformación sobre hospitales, vacunas o procedimientos médicos.

En algunas comunidades, personas enfermas retrasan la búsqueda de atención y permanecen en sus hogares, aumentando las posibilidades de transmisión dentro de las familias.

Trabajadores sanitarios denuncian retrasos en sus pagos

Los equipos de primera línea también atraviesan agotamiento físico y financiero.

Personal sanitario involucrado en la respuesta ha realizado protestas y huelgas por pagos atrasados o salarios no recibidos, una situación que amenaza actividades esenciales como vigilancia, manejo de cadáveres y atención de pacientes.

Cada interrupción tiene consecuencias potencialmente graves porque el control del ébola requiere una cadena continua de detección, aislamiento, tratamiento, seguimiento y entierro seguro.

Llegaron 70.000 dosis de vacuna, pero existe una gran limitación

La respuesta también recibió 70.000 dosis de Ervebo, la única vacuna contra el ébola actualmente autorizada internacionalmente.

Sin embargo, existe un matiz crítico: Ervebo fue desarrollada y autorizada contra el virus del Ébola de Zaire, no contra Bundibugyo.

De las dosis asignadas a Congo, 20.000 fueron destinadas inicialmente a un ensayo clínico de fase 3 y 50.000 a trabajadores sanitarios y de primera línea.

La OMS advierte que todavía no se sabe si Ervebo ofrece una protección clínicamente significativa contra Bundibugyo en seres humanos. Su guía más reciente recomienda generar esa evidencia mediante protocolos de investigación controlados.

Por tanto, sería incorrecto describir las 70.000 dosis como una vacuna ya probada contra la cepa responsable de esta epidemia.

Tampoco existe todavía un tratamiento específico aprobado

La misma dificultad existe con los medicamentos.

No hay actualmente un tratamiento específico aprobado contra la enfermedad causada por Bundibugyo.

La OMS puso en marcha el ensayo clínico PARTNERS, que estudia posibles terapias como el anticuerpo monoclonal MBP134 y el antiviral remdesivir, solos o combinados.

También se investiga el antiviral oral obeldesivir como posible herramienta de prevención después de una exposición, aunque esa estrategia depende precisamente de que los contactos sean identificados rápidamente.

Uganda logró detener la transmisión local

El brote también produjo casos en Uganda durante sus primeras semanas.

Sin embargo, Uganda no reporta un nuevo caso confirmado desde el 21 de junio y completó posteriormente el periodo reforzado de vigilancia recomendado internacionalmente. Francia también completó ese periodo después de identificar un caso importado.

La transmisión activa y sostenida se concentra ahora en la República Democrática del Congo.

Riesgo para Estados Unidos continúa siendo bajo

Los CDC mantienen que el riesgo para la población general estadounidense es bajo y no han reportado casos asociados con este brote dentro de Estados Unidos.

La agencia considera muy baja la probabilidad de una propagación comunitaria significativa en territorio estadounidense debido a las capacidades hospitalarias, de diagnóstico y control de infecciones disponibles.

Estados Unidos mantiene además restricciones y medidas especiales para viajeros que estuvieron recientemente en determinadas zonas afectadas.

Los CDC recomiendan evitar viajes a Ituri y North Kivu y desaconsejan viajes no esenciales a otras provincias afectadas.

¿Por qué sigue creciendo si están llegando recursos?

La explicación central es que una epidemia de ébola no se controla únicamente enviando cajas de equipos o aprobando presupuestos.

Los recursos deben transformarse rápidamente en:

identificación de casos;
pruebas de laboratorio;
aislamiento;
tratamiento;
rastreo de contactos;
protección de trabajadores sanitarios;
entierros seguros;
comunicación con comunidades;
vigilancia fronteriza.

Cuando cualquiera de esas piezas falla, quedan cadenas de transmisión ocultas.

En Congo, varias están fallando al mismo tiempo debido a falta de personal, inseguridad, desplazamientos, desconfianza comunitaria, infraestructura débil y una cepa para la que todavía no existen vacunas o tratamientos específicamente aprobados.

La respuesta internacional es ahora mucho mayor que al comienzo del brote, pero el virus conserva ventaja.

Con más de 6.700 infecciones confirmadas y más de 3.200 muertes, Congo enfrenta ya su peor epidemia de ébola y la segunda mayor registrada mundialmente por número de casos, detrás de la crisis de África Occidental de 2013-2016.

El desafío ya no es únicamente movilizar dinero y suministros: es lograr que suficiente personal capacitado llegue a comunidades de difícil acceso, encuentre las cadenas de transmisión que permanecen ocultas y consiga la confianza necesaria para aislar, tratar y vigilar cada nuevo caso.

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