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Delcy Rodríguez posa con Trump en Nueva York mientras Nicolás Maduro sigue preso en Brooklyn
NUEVA YORK. — La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, posó junto al presidente estadounidense Donald Trump durante un encuentro en Nueva York que simboliza el acelerado cambio en las relaciones entre Washington y Caracas desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero.
La fotografía, divulgada después de la reunión del martes 22 de septiembre, muestra a ambos dirigentes juntos durante una recepción celebrada al margen de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas. Fue su primer encuentro presencial desde que Rodríguez asumió el liderazgo interino de Venezuela.
La escena adquiere una dimensión particularmente llamativa por la ubicación.
Mientras Rodríguez participaba en reuniones diplomáticas en Manhattan, su antiguo jefe político, Nicolás Maduro, permanecía detenido en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, aproximadamente siete millas —unos 11 kilómetros— del hotel donde se produjo el encuentro con Trump.
Maduro está encarcelado desde enero a la espera de juicio en un caso federal por narcotráfico. Ha rechazado los cargos y se declaró no culpable.
Rodríguez califica la reunión de “histórica”
Después del encuentro, Rodríguez publicó una fotografía junto a Trump y describió la reunión como “histórica”.
Según su declaración, ambos discutieron la relación bilateral y posibles áreas de cooperación en energía, minería, seguridad y otros asuntos estratégicos.
Trump no anunció inmediatamente un nuevo acuerdo después de la fotografía, pero el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó este miércoles que uno de los asuntos tratados fue la gigantesca deuda soberana venezolana.
Rubio dijo que la reestructuración de esa deuda será fundamental para cualquier recuperación económica sostenible.
Venezuela y la petrolera estatal PDVSA mantienen aproximadamente 60.000 millones de dólares en bonos en default, mientras analistas calculan que las obligaciones totales, al incluir intereses acumulados, arbitrajes y otras reclamaciones, podrían alcanzar entre 150.000 millones y 200.000 millones de dólares.
Primer encuentro desde la captura de Maduro
Rodríguez había sido vicepresidenta de Maduro antes de asumir el liderazgo interino tras la operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026.
Fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas y los trasladaron posteriormente a Nueva York para enfrentar cargos federales.
Trump había ordenado la operación.
Desde entonces, la relación entre Washington y el gobierno encabezado por Rodríguez ha cambiado rápidamente.
Los dos países han avanzado en conversaciones sobre petróleo, minería, reconstrucción económica, financiamiento internacional y reestructuración de deuda.
El encuentro del martes representa, por tanto, otro paso en ese acercamiento.
Maduro continúa en una cárcel federal
Maduro y Flores permanecen detenidos en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, una cárcel federal utilizada para acusados que esperan juicio en tribunales de Nueva York.
Ambos comparecieron en julio ante el juez federal Alvin Hellerstein, quien fijó el inicio de su juicio para el 1 de junio de 2027.
Los fiscales estadounidenses los acusan de utilizar posiciones de poder dentro del Estado venezolano para facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
Maduro y Flores niegan las acusaciones.
La defensa de Maduro ha solicitado que el caso sea desestimado argumentando que debe gozar de inmunidad como jefe de Estado.
El gobierno estadounidense, sin embargo, dejó de reconocerlo como presidente legítimo de Venezuela en 2019 y sostiene que puede ser procesado. La disputa jurídica sobre inmunidad todavía no ha sido resuelta definitivamente por el tribunal.
Está prevista una audiencia sobre las mociones de desestimación para el 17 de noviembre.
Rodríguez no confirmó una visita a Maduro
La presencia simultánea de Rodríguez y Maduro en Nueva York generó preguntas sobre si la dirigente venezolana visitaría a su antiguo aliado.
Antes del encuentro con Trump, un periodista preguntó a Rodríguez si planeaba visitar a Maduro durante su estancia.
No respondió públicamente.
Hasta este miércoles no se había anunciado una visita de Rodríguez al Metropolitan Detention Center.
Tampoco existe información pública de que Maduro haya participado, directa o indirectamente, en las conversaciones entre la delegación venezolana y la administración Trump.
Una delegación con agenda económica
Rodríguez no viajó a Nueva York únicamente para participar en la ONU.
Su delegación ha mantenido reuniones con instituciones financieras internacionales y funcionarios estadounidenses en busca de mecanismos para recuperar acceso a mercados internacionales y reconstruir sectores de la economía venezolana.
Representantes venezolanos han conversado con el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo, según fuentes citadas por Reuters.
El BID prepara un plan de dos años relacionado con áreas como electricidad y protección social, mientras representantes venezolanos también buscan apoyo para la recuperación posterior a los terremotos de junio.
El acercamiento marca un contraste significativo con los años de sanciones, ruptura diplomática y aislamiento financiero durante el gobierno de Maduro.
Petróleo está en el centro de la nueva relación
La energía sigue siendo uno de los principales elementos de las negociaciones.
Washington y Caracas han alcanzado acuerdos durante 2026 dirigidos a reactivar la industria petrolera venezolana y facilitar nueva inversión estadounidense.
Trump ha presentado esa cooperación como una oportunidad tanto para Estados Unidos como para Venezuela.
Rodríguez, por su parte, busca inversiones y acceso al financiamiento internacional después de años de caída productiva, sanciones y default de deuda.
La delegación venezolana también ha sostenido conversaciones relacionadas con minería y con potenciales inversiones de compañías estadounidenses.
El contraste con María Corina Machado
El acercamiento entre Rodríguez y Trump ocurre mientras la dirigente opositora María Corina Machado permanece fuera de Venezuela.
Esta semana, su equipo informó que Machado intentó regresar tres veces en aproximadamente 24 horas mediante rutas marítimas y aéreas desde Panamá, sin conseguir llegar al país. Reuters confirmó los intentos, aunque no estaba establecido públicamente quién impidió cada uno.
La situación refleja una nueva configuración política en la que Washington mantiene una relación de trabajo creciente con Rodríguez mientras sectores de la oposición venezolana buscan definir su papel dentro de la transición.
Eso no significa que Estados Unidos haya abandonado públicamente su apoyo a reformas democráticas. Funcionarios estadounidenses continúan mencionando cambios institucionales y políticos como parte de sus conversaciones con Caracas.
La UE y Naciones Unidas observan la transición
Rodríguez también está utilizando su viaje para reconstruir relaciones internacionales más allá de Washington.
Durante su estancia en Nueva York sostuvo contactos con otros dirigentes y participó en reuniones dentro del sistema de Naciones Unidas. Reuters informó que mantuvo conversaciones con el secretario general António Guterres sobre reformas políticas y otros asuntos relacionados con Venezuela.
Su viaje constituye la primera visita a Estados Unidos desde que asumió el liderazgo interino en enero.
Rodríguez tiene además previsto dirigirse a la Asamblea General, dando a Venezuela una presencia presidencial en uno de los principales foros diplomáticos internacionales después de años de aislamiento.
Derechos humanos siguen bajo escrutinio
El acercamiento diplomático no ha eliminado las preocupaciones sobre derechos humanos dentro de Venezuela.
Una misión internacional independiente respaldada por Naciones Unidas informó la semana pasada que, aunque las detenciones por motivos políticos han disminuido y se han producido liberaciones y algunas reformas desde la salida de Maduro, las estructuras utilizadas durante años para la represión permanecen en gran medida intactas.
Los expertos advirtieron que altos funcionarios vinculados a abusos anteriores continúan ocupando posiciones de poder y que todavía existen personas detenidas arbitrariamente.
El gobierno venezolano ha rechazado en distintas ocasiones caracterizaciones internacionales sobre su historial de derechos humanos.
El encuentro no significa una alianza sin diferencias
La fotografía entre Trump y Rodríguez representa un cambio diplomático significativo, pero no elimina los desacuerdos existentes.
Washington continúa teniendo una influencia considerable sobre el acceso venezolano a mercados financieros, sanciones, activos internacionales y empresas energéticas estadounidenses.
Caracas, por su parte, busca recuperar autonomía económica, atraer capital y reconstruir su industria petrolera.
Los detalles de cómo se equilibrarán esos intereses todavía están en negociación.
Rubio describió el encuentro entre Trump y Rodríguez como breve pero importante y destacó que quedan numerosos problemas por resolver antes de que Venezuela pueda normalizar completamente sus relaciones económicas internacionales.
Dos imágenes de una misma transformación
La presencia de Rodríguez y Maduro en Nueva York ofrece dos imágenes muy distintas del cambio político venezolano producido durante 2026.
En Manhattan, Rodríguez participa en la Asamblea General, se reúne con instituciones financieras internacionales y posa junto al presidente que ordenó la operación que terminó con la captura de Maduro.
En Brooklyn, Maduro espera el desenlace de una batalla judicial que podría determinar si llega a juicio el próximo año.
Ambas situaciones están separadas por apenas unos kilómetros, pero representan dos caminos políticos completamente diferentes surgidos después de enero.
La reunión entre Delcy Rodríguez y Donald Trump confirma que la relación entre Estados Unidos y Venezuela ha cambiado profundamente en menos de nueve meses.
Washington pasó de ordenar una operación para capturar a Nicolás Maduro a negociar directamente con quien fue su vicepresidenta sobre deuda, energía y recuperación económica.
Rodríguez busca convertir ese acercamiento en acceso a inversión, instituciones financieras y reconocimiento internacional.
Mientras tanto, Maduro permanece detenido en Brooklyn, se declara inocente de los cargos que enfrenta y trata de convencer a un juez estadounidense de que el proceso debe ser desestimado por razones de inmunidad.
La evolución paralela de ambos casos —las negociaciones de Rodríguez y el juicio de Maduro— será central para determinar la próxima etapa política y económica de Venezuela.
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